Esto me puso a pensar ¿Se practica por completo la equidad de género en tu hogar? ¿En tu lugar de trabajo? ¿En tu lugar de estudio o en el colegio de tus hijos? Así que ahora veremos estos aspectos como en ellos no se da la equidad de género…
En el hogar:
· Dar menos importancia a las ideas, opiniones o deseos de la mujer;
· Sin consultar, suponer que ella es la responsable de ciertas tareas domésticas, aún si trabaja fuera del hogar tanto tiempo como el esposo;
· No dar apoyo para que ella:
· Siga sus estudios, o
· Participe en actividades profesionales o de servicio que exijan viajar o ausentarse del hogar durante ciertas horas.
En el estudio:
· Dar la palabra con más frecuencia a los varones y felicitarlos más por sus aportes;
· Suponer que ciertas carreras son “masculinas” o “femeninas”;
· Programar horarios o jornadas de estudio que dificulten la asistencia de mujeres casadas y/o con hijos pequeños.
En el trabajo:
· Dar menos pago a las mujeres que a los hombres por el mismo trabajo;
· Dar las posiciones más importantes a los hombres y las secundarias a las mujeres.
¿Por qué existen todavía estos problemas si hoy en día todo el mundo habla de la equidad de género?
Errores en la Promoción de la Equidad de Género
Puede ser que una parte de la razón tiene que ver con la manera de enfocar este tema. A menudo:
· Se pinta al hombre como el “culpable”, en vez de enfrentar la falta de equidad como un problema de la sociedad. Este enfoque genera actitudes defensivas y de resistencia en los hombres.
· En vez de recalcar los beneficios de la equidad para los hombres, las mujeres y la sociedad en general, se enfoca demasiado en los derechos de la mujer. Luego, se le alienta a “luchar” por sus derechos, engendrando un ámbito de conflicto.
· Se interpreta “equidad” en términos de “igualdad”, en vez de “complementariedad”, dando la idea de que la mujer debe llegar a ser igual al hombre, con todo lo que tiene de “bueno” y de “malo”, en vez de aportar con sus cualidades, valores y forma de ser distintivas.
· Se enfoca la mayoría de los esfuerzos en “elevar la conciencia” de la mujer, sin incluir a los hombres y educarles en lo que ellos pueden hacer para aportar a la equidad de género y por qué les conviene hacerlo.
Los beneficios de la Equidad de Género
Ahora, imaginen cómo será la vida cuando haya una equidad verdadera: Las familias harán todo esfuerzo por dar la mejor educación que puedan a sus hijas. Reconocerán que un requisito para la equidad es el desarrollo de capacidades en ambos, hijos e hijas. Apreciarán, además, que una madre educada dará mejor educación a sus futuros hijos.
En el matrimonio, el esposo y la esposa llegarán a ser verdaderos compañeros que se respetan y se apoyan mutuamente. Tendrán la confianza de compartir con sinceridad todo lo que sienten, piensan y hacen. Cada uno se preocupará y hará “sacrificios” por apoyar el bienestar y crecimiento del otro. Tomarán las decisiones por medio de la consulta.
A las mujeres se las alentará a entrar en cualquier profesión u oficio que les interese y para lo cual tengan talento. Las universidades e institutos programarán horarios en todas las carreras que faciliten la asistencia de las madres de familia.
Las empresas no tendrán problemas en hallar mujeres capaces que pueden asumir roles de dirección. Apreciarán los valores que influyen en los puntos de vista de las mujeres, que a menudo son distintos de los valores “masculinos”, y sabrán aprovechar esta complementariedad para la toma de mejores decisiones. Para facilitar el trabajo de las mujeres con hijos, ofrecerán más flexibilidad en los horarios de trabajo.
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